Turín, Italia: Carta abierta en apoyo a los represaliadxs políticos.

Somos las madres y los padres, la familia y los amigos de los 28 jóvenes a los que nuestra ciudad – con una medalla de oro por la Resistencia – ha impuesto medidas cautelares muy duras. No ha sido por robar dinero público ni por envenenar el aire con polvo de amianto, sino por luchar contra el tren de alta velocidad entre Turín y Lyon, por la defensa de las salas de lectura en los intentos cada vez más frecuentes de infiltración de los grupos fascistas, o por protestar en una marcha contra la presencia y discursos de un partido xenófobo y racista que conocemos bien.

Estos jóvenes fueron “encerrados en sus casas”, en estricto aislamiento, obligados a perder sus puestos de trabajo, expulsados por no asistir a sus cursos universitarios (con las tasas cada vez más altas) y separados de sus amigos.

Todo el mundo está privado de su sufrimiento.

Y todos nosotros, privados de nuestros hijos y nuestras hijas, sometidos a fuertes restricciones muy personales; obligados a sacar de nuestra casa el fontanero o el abuelo o el cartero; despertados en mitad noche por los controles policiales. Con la angustia y el conocimiento de que, para nuestros hijos y nuestras hijas, se está creando un aislamiento social quirúrgico.
Estos jóvenes, que están a la espera de juicio, viven esta represión por hacer lo que nosotros les enseñamos: valores basados en el antifascismo y la solidaridad. Pero nosotros, tal vez debido a la fatiga, o por demasiado esfuerzo,  o porque ahora necesitamos mantenernos a flote a nosotros mismos, nuestras familias y nuestros hogares, no podemos hacer más. Tal vez es lo que pensamos, y el juez. Pero no actuamos.
Ellos sí, actúan todos los días. Con valor, con la inteligencia del presente, con generosidad y simbiosis con el pasado.
No con la violencia, sino con una simple característica, con un nombre antiguo que todos conocemos: la libertad de disentir, el valor de la participación.
Les hemos enseñado y, a continuación, se han sentido realmente con las fuerzas de sustituirnos, de ser capaces de hacerlo mejor que nosotros. La formación política y social de nuestros hijos, ¿amenazada con castigos, aislamiento y el empobrecimiento personal antes de su juicio?

Estos jóvenes son nuestros hijos y ahora es el momento de que actuemos por ellos.
Nuestros hijos no son sólo “nuestros” porque ellos luchan todos los días para mejorar el futuro de todos / y, no actúan por intereses personales.
Hoy los padres y parientes tomamos temporalmente su lugar porque los jueces continúan privándoles de su libertad sin que se haya producido una sentencia.
Testimoniamos su ausencia con nuestros cuerpos y con sus ideas, para la construcción de un mejor presente y un futuro de igualdad de derechos para todos y todas.
Estamos aquí, listos para tomar su lugar, al menos por un tiempo, hasta que tengamos éxito. Con nuestros cuerpos.

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