Carta de la presa anarquista Emma Sheppard (2015) (UK)

[Las prisiones no benefician a nadie, a excepción de aquellos que se benefician de ellas]

Anoche vi la luna y una estrella. Fue la primera vez en mucho tiempo. Me hizo pensar en todxs, mis amigxs, vecinxs y compañerxs, e imagino lo que están haciendo observando su mirada. Me siento muy afortunada de ser parte de una vasta red de personas. Todo parece posible cuando sé que tengo apoyo. Pero mientras estos pensamientos hacen soportable la cárcel, nunca olvidaré el sistema de violencia.

Las cárceles están casi llenas. Así que están construyendo más. Topshop a Tesco, DHL a Lend Lease y la Virgen Geoamey, hay una gran cantidad de dinero invertido en el régimen penitenciario. Privadas ahora de la “Rehabilitación comunitaria” estamos consiguiendo el servicio de libertad condicional. Christopher Grayling anunció una “iniciativa de rehabilitación” para el Ministerio de Justicia. Lxs prisionerxs trabajarán para crear bolsas de arena, postes de electricidad y equipos para las fuerzas armadas, para “aprender nuevas habilidades importantes” y el “valor del trabajo de un duro día de trabajo.”

La palabra rehabilitación nunca está lejos dentro de estas paredes. Pero la prisión tiene una gran sombra que aísla, separa y destruye vidas. Mucho se ha escrito recientemente acerca de las mujeres en prisión. Hasta Vicky Pryce- ex esposa de un diputado conservador llama a un cambio. Pero mientras que las mujeres en prisión sin duda tienen que utilizar el lenguaje de los guardias, las “necesidades complejas” y las solicitudes de reforma en las líneas de género pueden representar un problema. De las prisiones no se beneficia nadie- excepto aquellos que se benefician de ellas.

¿Y qué hace la “rehabilitación” de verdad? ¿Pagar por un crimen? Para inclinarse ante los sistemas supuestamente benévolos que se ofrecen con las “elecciones”? La rehabilitación se utiliza como una zanahoria que se supone que debemos seguir. Pero yo no voy a participar en una carrera para hacer bolsas de arena.

Assata Shakur describe una de las muchas pruebas que tiene que sufrir una presa política. No es que yo pretenda compararme con ella, pero me sentí identificada con ella:

“Participe en el juicio de Nueva Jersey desprovista de principios e incorrecta. Al participar, participé en mi propia opresión. Debería haber sabido que no he prestado la aceptación a la estafa. A la larga, la gente es nuestro único recurso. Los únicos que podemos liberarnos somos nosotrxs mismos”.

Algunas personas consiguen desintoxicarse con éxito en la cárcel, muchos caen. Algunos dejan sus relaciones adictivas, aunque pueden volver. El mito de “proteger” es una mentira, la “rehabilitación” es una fachada conveniente que oculta la violencia sistémica. Estas decisiones de las personas con poder en las prisiones puede beneficiarlos o perjudicarlos. Pero los cambios positivos que el individuo consigue es a pesar, no a causa de las “oportunidades” que han recibido. Nunca olvidaré el alambre de púas y el sonido de las teclas en la puerta, pero a pesar de encerrarme aquí, no estoy sola.

[Carta escrita en 2015 – Emma Sheppard]

libertadd

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