Nuestros héroes saltan fronteras y atraviesan océanos.

Nuestros superhéroes saltan fronteras, atraviesan océanos, viven bajo puentes y sobreviven en armonía con su entorno. Son los sin-rostro, de aquí y de allá. Seres solitarios en tiempos de paz, uno más en tiempos de guerra. Revolucionarios de gesto, miliciano a diario, seres que transforman las rutinas arcaicas, vicios no sostenibles erradicados. Ellos, los que modifican sus hábitos para vivir sin que ninguna dominación supraterrenal aceche su vitalidad creativa, son nuestros superhéroes. Ellos, y sólo ellos. Los revolucionarios del día a día, los que luchan para transformar su vida, sin nada, desde el ahora, el hoy, ya.
Ahora.
Vivir los acontecimientos como un espectador, no tiene nada de revolucionario. A pesar de que nuestra voz se escuche en determinados espacios socioculturales, si nuestras palabras no se traducen en acciones positivas y transformadoras, no avanzamos… Miles de personas han fallecido en las las costas de Lampedusa, Lesvos…
Cuesta no perderse entre exabruptos ante tan descarada política genocida. Y mientas tanto, nosotrxs, la Europa de abajo, callada.
Frontex, UE y los Ejércitos, con tecnología precisa y puntera que detecta con sus sensores los movimientos de cualquier objetivo posicionado ya sea en territorio enemigo o amigo, no son capaces de detectar los cientos, miles de personas que se ahogan en el mar, huyendo de las guerras financiadas por occidente y por las potencias mundiales.
Nuestros superhéroes saltan fronteras, tanto físicas como ideológicas…. Pero alguno de ellos, la mayoría, no lo consiguen, y mientras sus cadáveres llegan a las costas de Grecia, los archiconocidos como los “je suis” (lideres mundiales hipócritas, adictos al morbo, expertos en la Doctrina del Shock, consumidores de desgracias) proclaman públicamente en los mass media: “la defensa absoluta de los Derechos humanos”, dos semanas después se le habrá olvidado. Simultáneamente, la sociedad civil permanece delante de sus televisores asombrados por los sucesos, inmóviles. Por suerte, los tiempos están cambiando.. gracias a las redes sociales los remordimientos ante tanta barbarie y tiranía azuzan más conciencias, conciencias que antes estaban encajonadas entre muros construidos a base de prejuicios e intolerancia. Vivimos un momento histórico, por eso cada día nacen nuevos defensores de la paz, de la justa justicia, esa justicia bien ajusticiada, aquella que combate a los responsables de las guerras, de los paraísos fiscales, de las muertes, los expolios y los naufragios.
No podemos permitir que las víctimas, -los civiles, niños y niñas- mueran frente a nuestras costas mientras los eternos buitres de guante blanco se dedican a silenciarlo o a difundir ideas intolerantes como muro de contención para mantener sus privilegios. Privilegios que ven amenazados por aquellos que huyen de las guerras geoestrategicas, guerras creadas y teledirigidas para obtener recursos naturales.
Por cada migrante ahogado, por cada niñx muerto en la oscuridad de la noche, nacerán nuevos agujeros en las fronteras.
Texto escrito por Free Collective
green-espacii
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