Junio: Movilizaciones en solidaridad con los anarquistas, revolucionarios y rebeldes.

Por un junio peligroso

La represión estatal es la parte más importante del sistema de dominio y una de sus expresiones más vergonzosas. No nos sorprende que los más golpeados sean históricamente aquellos que no se dejan dominar por el sistema de poder, es decir, las individualidades anarquistas, revolucionarias y rebeldes.

Estos últimos se enfrentan a la represión física, psicológica, moral, social y económica desatada por todos los componentes del poder democrático y la brutal violencia indiscriminada de sus fuerzas armadas y del poder judicial. Lo hacen con acciones directas dirigidas a los responsables de la represión, con la destrucción creadora y liberadora de los lugares de dominio y el sabotaje de sus infraestructuras, para poner fin, o por lo menos obstaculizar, las causas de explotación y opresión de seres humanos sobre otros seres humanos, la tierra y los animales.

En la óptica de la liberación total, observar pasivamente la reproducción del dominio significa ser cómplices, así que hay quienes siguen manteniendo la cabeza alta y rebelde.

Como consecuencia, el poder pone en acción todas sus estrategias y continúan los juicios y procedimientos contra compañeros por sus acciones, por desarrollar herramientas que permitan continuar con el conflicto, pero también por distribuir textos. El próximo mes se celebrará el juicio relativo a la llamada operación Shadow, en la que varios compañeros son acusados, entre otras cosas, de instigación para cometer un crimen tras la publicación del documento KNO3. [1]

Estos procedimientos judiciales son una expresión de la guerra que las autoridades están realizando sobre el vínculo entre pensamiento y acción, que es la base de la peligrosidad del anarquismo. Más allá de las luchas individuales y específicas, esta operación policial pretende atacar los conceptos cardinales de ideas y métodos antiautoritarios como la acción directa, el rechazo a la delegación y la solidaridad.

Partiendo de estas reflexiones, en las reuniones que se desarrollaron después de los arrestos de la operación Scripta Manent, en vez de detenernos en las estrategias de represión, sentimos que era necesario no reducir la solidaridad al apoyo técnico de los presos, sino ampliar el espectro de nuestro análisis.

En este sentido, discutimos cómo la solidaridad es un elemento fundamental en nuestras acciones anarquistas, así como las relaciones de complicidad dirigidas a la destrucción del dominio. Esta forma de solidaridad va más allá de la resistencia hacia los ataques represivos, y es capaz de no dejarse sucumbir por la especificidad de las trayectorias de lucha reconocidas todas ellas en la tensión común del ataque. En particular, la solidaridad activa es un instrumento esencial para responder a la violencia estatal, para no tomar sus golpes pasivamente, sino mantener una postura de ataque, para no desarrollar actitudes de victimización, que es lo que quieren conseguir con la represión. Pensando en términos de ofensiva, de conflicto permanente e internacionalista más allá del camino de cada uno, el riesgo de aislamiento puede ser reducido y uno de los objetivos más importantes del enemigo pueden convertirse estrategias ineficaces.

Expresar solidaridad en contextos y proyectos específicos no significa tener que conformarse con los discursos y prácticas de los que sufren la opresión, ni significa necesariamente seguir la estrategia de una lucha o práctica: si nos reconocemos en un horizonte común podemos actuar en solidaridad de acuerdo con nuestra propia tensión individual.

La creación de relaciones de solidaridad a nivel local e internacional es un objetivo estratégico que debemos replantear para afrontar el fortalecimiento de la represión contra las individualidades anarquistas, revolucionarias y rebeldes.

Creemos necesario abordar las propuestas, los proyectos y los objetivos hacia la destrucción del sistema, que organiza las relaciones sociales de dominio para aplastar la disidencia, eliminándola mediante la represión.

En este sentido, reconocemos la importancia de las acciones y prácticas multiformes dentro del anarquismo. Precisamente porque cuanto más diferencias existen en un contexto, más fuerte es la posibilidad de no quedar atascada en posiciones dogmáticas preestablecidas, siempre que cualquier lucha y ataque específico sea parte de la visión más amplia de la tensión hacia la subversión.

Reconocer el valor de esta diversidad también significa sentar las bases para oponerse a todas las tendencias centralizadoras y dominantes dentro del anarquismo.

Esto sólo es posible a través de una actitud de constante autocrítica entre los diferentes enfoques, una actitud que va hacia un crecimiento cualitativamente significativo tanto del análisis de lo que nos rodea como de las diversas formas posibles de organizar la destrucción de lo que nos oprime.

Al negarnos a clasificar o hacer posible que otros clasifiquen nuestras diferentes luchas en categorías de identidad, pensamos que cualquier ataque a la autoridad interactúa con los mecanismos y relaciones sociales y al mismo tiempo actúa contra la sociedad.

Desde un punto de vista estratégico, la existencia de prácticas multiformes es útil para nutrir la complejidad de las formas de organización y de ataque, además potencia la discusión sobre los medios dentro de las diferentes proyecciones anarquistas de la acción. Es una necesidad absoluta comprender cómo dar valor a esta diversidad sin diluir su contenido en la visión de un proyecto común de destrucción total del sistema de dominio.

Es importante considerar las diferentes propuestas y proyecciones no como antitéticas y estáticas, sino como instrumentos, recursos y posibilidades a disposición de los anarquistas, siempre que tengan ciertas características que creemos fundamentales, como la conflictividad permanente, el ataque y la independencia de las instituciones organizadas en estructuras políticas jerárquizadas y la informalidad como instrumento de organización.

Cuando hablamos del conflicto permanente queremos decir la negativa a someter nuestra acción a evaluaciones oportunistas. Esto no excluye la posibilidad de desarrollar una estrategia referente a modalidades y objetivos, pero no puede ser una justificación para las actitudes apáticas de esperar y ver, o el enfriamiento de nuestros propios contenidos en aras de un ensanchamiento cuantitativo.

Desde nuestro punto de vista reiteramos el rechazo de cualquier colaboración con el poder. Tenemos que ser conscientes que la estrategia del poder es absorber experiencias y comportamientos potencialmente peligrosos para sí mismo y dirigirlos hacia sus objetivos.

En las democracias, el mecanismo de estabilidad es complementario al rostro más duro de la represión y tiene como objetivo perpetuar el sistema de explotación y opresión: el intento de inclusión e integración de algunas formas de disidencia tiene como objetivo aumentar la participación en el juego político, creando así divisiones con el fin de atacar más fácilmente a aquellos que no quieren estar en el espectáculo de la sociedad de masas.

La acción anarquista para la destrucción de la sociedad de masas y el dominio responde al rechazo de la autoridad, y por lo tanto no negocia con ésta sino que quiere derribarla con violencia, responde a una estrategia más amplia que parte de la conciencia de que nunca viviremos libres mediante la creación de “islas anarquistas” dentro de la sociedad de masas.

Por lo tanto, está fuera de toda duda que la lucha, para no ser reformista, tiene que contemplar el ataque directo como una práctica.

Después de la operación Scripta Manent, Alfredo, Nicola, Danilo, Valentina, Ana, Marco y Sandrone se encuentran actualmente en unidades de alta seguridad, sometidas a restricciones y censura de comunicación con el exterior.

Otros anarquistas se encuentran en prisión en Italia y en el resto del mundo, y están sufriendo varias medidas restrictivas, tales como arresto domiciliario y órdenes de residencia obligatoria.

Llamamos a la movilización en el mes de junio en solidaridad con las individualidades anarquistas, revolucionarias y rebeldes golpeadas por la represión.

Roma, 30 de abril de 2017

Anarquistas

[1] Operación Shadow es un procedimiento basado en el artículo 270bis, que los fiscales de Perugia comenzaron en 2008. El delito de asociación fue abandonado en el juicio de primer grado, y en el juicio de apelación de 2015 resultó en una sentencia de 3 años contra dos camaradas, un tercer compañero que está siendo investigado por el artículo 302 con la circunstancia agravante del terrorismo después de artículos publicados en KNO3, y condenas contra otros camaradas por intento de sabotaje en una línea de ferrocarril y robo de automóviles.

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Texto traducido por Free Collective. Info: Act For Freedom Now

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